Agro-Unido y Barú Renascen en Medio de los Nuevos Herodes.

Saludos, felices fiestas de adviento.

No puede haber Navidad si la justicia y la paz no se abrazan.

Les comparto una lectura de adviento desde Panamá, de parte del grupo “fieles al pacto de las catacumbas”.

Bendiciones a todos.

“A los hambrientos los colmará de bienes y a los ricos despedirá vacíos” No se puede seguir con una economía reducida a mirar el GPS, que dice por georeferencia, dónde hay alimentos en el mapamundi.

Los atropellos causados por la represión gubernamental, a las familias campesinas de Finca Ceiba-Barú y Unidos por el Agro en el Puente de la Villa, junto con otras organizaciones solidarias, me llevan a recordar las palabras de María, cuando recibe el anuncio de Gabriel, de que va a ser madre de JESÚS, el liberador del pueblo de Dios, es decir de nosotros. MIRIAM en su Magníficat da señales de su proyecto de fe, que enseñará a su hijo. “Nuestro Dios, se preocupa por nuestro sufrimiento y mete la mano, derriba al poderoso de su sitial y enaltece a los humildes”. Ayer vimos a los humildes derribar a los poderosos, humillarlos en su orgullo y prepotencia. Tal vez llenos de cólera, por el hartazgo de ser ofendidos por el gobierno, que a lo largo de éstos años se hizo el sordo a su clamor y con sus acciones irresponsables fue hundiendo al sector en la miseria, escogiendo la vía de la importación y de la especulación de alimentos como política de Estado que fue aceptada con agrado por un pequeño sector que detenta el poder.

“A los hambrientos los colmará de bienes y a los ricos despedirá vacíos” No se puede seguir con una economía reducida a mirar el GPS (Global Positioning System), que dice por georeferencia, dónde hay

alimentos en el mapamundi. Simplemente tengo que pedirlos y gracias al milagro de la globalización llegarán a rellenar las estanterías del supermercado, sin necesidad de mirar la geografía nacional ni el rostro de los que aquí trabajan. Se necesita un cambio de enfoque y una vuelta hacia una economía que mire para dentro de la casa y defienda la economía familiar del trabajador y del campesino. Es necesario un poco de formación para ser más eficientes y agroecológicos, algo más de organización y un comercio sin especuladores .Con la ayuda de una banca ética y planificación estratégica nacional, nuestro agro-unido puede afrontar el reto de garantizar la soberanía alimentaria con toda seguridad para nuestro pueblo y liberarlo de las grandes cargas producidas por el comercio importador y destructor de la economía nacional.

El Papa Francisco, exige un cambio en las personas, en la economía para que evite el descarte y en la producción para que propicie una economía circular. No se ve que la iglesia Católica panameña esté acompañando alguno de esos cambios, desafortunadamente parece que hace lo contrario, ya que su silencio y falta de acompañamiento a las organizaciones sociales es evidente. Son hermosos los documentos, pero la falta de profetismo en la vida religiosa y en el clero está lejos de lo que dice la Laudato sí, desde Medellín a Aparecida… El silencio no es un buen consejero, no equivocar la prudencia con la conveniencia de estar aliados con el poder. Es necesario que la opción por los pobres, pase a ser una práctica pastoral y no una cantaleta. Si los recursos de la actividad pastoral, es decir los dineros, están dedicados, en su mayoría a la construcción de templos, sacramentos y liturgia, y la pastoral social y profética son abandonadas a su suerte, está claro que se potenciará una iglesia en retirada y no de mar adentro. Una iglesia de conservación y no de búsqueda. Una iglesia con poco olor a oveja. Como dice el Papa Francisco: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades”.

Se favorecerá una iglesia lejana al pueblo de Dios y centrada sobre sí misma, es decir todo lo contrario a lo que pidió el Vaticano II y los documentos de la Iglesia de América. Lejos incluso de los propios documentos de la Iglesia Panameña.

Hay que destacar que éste renacimiento del nuevo agro, no será posible sin las mujeres, que están incorporadas al trabajo desde siempre, pero sin reconocerlo ni pagarlo. Producen el 67% de la alimentación y apenas son dueñas del 1% de la tierra Esa lógica debe cambiar con urgencia. Sé que no es fácil para muchos hombres, el dar ese paso, pero si quieren fortalecerse de verdad, deben ir buscando la paridad dentro de la toma de decisiones en sus familias y en las organizaciones.

Hago referencia a María en éste tiempo de adviento donde surgen multitud de protestas y los empobrecidos en alianza común, alumbran un nuevo renacer con esperanza en un mundo mejor, cercano a los valores del Reino. Si Dios, por amor a nosotros, se hace humano en María, la fiel al Espíritu y por eso celebramos la alegría de la navidad, será bueno elMaría siempre se mantuvo fiel y protagónica al lado de la vida de su hijo y lo acompañó hasta el final, sin miedo. Aceptó ser su madre, corriendo el peligro de ser apedreada, recibió a los extranjeros, magos de oriente, sabiendo que Herodes los seguía. Fue migrante a Egipto, para evitar la muerte de su hijo en la matanza de los inocentes. Lo lanza a la vida adulta en las bodas de Canáan, lo acompaña en el Calvario rodeada de la guardia imperial, y está presente en el cenáculo, al recibir la fuerza del Espíritu que da vida a la comunidad cristiana, cuando nace la iglesia. Ésta mujer es un mujerón, que se convierte en ejemplo de lucha y de fidelidad al  Reino de Dios. Al hablar de María, estamos poniéndola como un ejemplo de vida y un modelo a seguir, eso es lo que hicieron nuestras mujeres, las nuevas Rufinas Alfaros con nombres de Inés, Ada, Ana, Gisela, Ligia, Doris, Mireya, Luzmila, Damaris, Mima, Uba, Pancha…cada uno sabe qué nombre agregar para mejorar ésta lista… demostrando compromiso, valentía y claridad en la lucha por buscar lo mejor, no para ellas, más bien para sus nietos. Su mirada está más allá de la inmediatez de los hombres, son la esperanza de un futuro mejor.

Reconocer los signos de vida que el Dios de la Historia nos muestra hoy en las luchas sociales que no son sólo luchas, son el camino para construir una tierra nueva donde pueda nacer una vida nueva. No matar la esperanza, como quería Herodes, cese de la represión, decía Romero de América y pedía a los soldados que desobedecieran a la hora de reprimir al pueblo.

No puede haber Navidad si la justicia y la paz no se abrazan.

Firma,

Fieles al Pacto de las Catacumbas. Panama

 

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